Religiones

PAPEL DE LAS MUJERES EN EL BUDISMO

 Lo que el Buda dijo sobre la mujer


El Buda dejó muy claro que tanto las mujeres como los hombres podían alcanzar la Iluminación y las admitió en la orden monástica de ese entonces como bhikkhunis, que era algo totalmente revolucionario en aquella época.

Así que el Buda no dudo en tener mujeres discípulas, y admitió mujeres en su orden (por cierto es el único iniciador de religión que hizo esto. Ni Cristo, ni los profetas de Hebrea, ni Mahoma, ni Mahavira, ni ningún otro, hasta donde yo se hizo esto. Es un dato comparativamente importante si se toma en cuenta que la Iglesia católica todavía no permite que las mujeres se ordenen)

Si se presiona el argumento se podría decir que el Buda fue el primer hombre de prominencia y capacidad de efecto en la historia que, junto a Sócrates, le dio igualdad a la mujer en relación al hombre

Ocupan un nivel “inferior” dentro de la organización monástica


El linaje de ordenación bhikkhuni (o de monjas budistas) se extinguió dentro de la tradición del budismo antiguo Theravada. Nunca se impuso en el Tíbet y actualmente sólo pervive en las tradiciones del Budismo sino-japones. Sin embargo en la comunidad tibetana algunas mujeres, llamadas anis, se entregan a la vida monástica. En Tailandia a estas mismas se les denominada maejis. En cualquier caso, su posición es considerablemente “inferior” dentro de la organización de los monjes ordenados que viven (al menos así parece) de acuerdo con los antiguos códigos monásticos. Las comodidades de que disfrutan son escasas, por no decir inexistentes

La situación en paises Occidentales

No obstante, la situación es muy diferente en las comunidades budistas occidentales, que en su gran mayoría admiten a hombres y mujeres con las mismas condiciones.

Mujer y el Budismo

El budismo es una doctrina filosófica fundada por Buda en la India, es una religión espiritual y de supresión de dolor por medio de la aniquilación del deseo.

Buda, su fundador, dejó en claro que todos, tanto mujeres como hombres, podían alcanzar el nivel de iluminación, admitiéndolas en la orden monástica como bhikkhunis, algo totalmente revolucionario en aquella época. Esto sólo sucedió cuando su fiel asistente se lo pidió por tercera vez.

Un punto contradictorio ante esta situación es que actualmente este tipo de aceptación como bhikkhunis (monjas budistas), solo pervive en tradiciones Budistas japonesas; y en algunas comunidades tibetanas, pero con el nombre ¨anis¨y en Tailandia son denominadas ¨maejis¨, estas son mujeres que dan su vida al monasterio. sin embargo, su posición es inferior dentro de la organización de los monjes y sus comodidades son escasas. por lo contrario en comunidades occidentales, las mujeres, son admitidas con las mismas condiciones y comodidades.

Existen, por otra parte, grupos de mujeres en el Occidente y unas que otras en Oriente, que tratan de restablecer la ordenación tradicional de las monjas budistas Bhikshuni. Estas mujeres que desean recuperar la ordenación tradicional en países asiáticos se encuentran en una situación que las pone en una constante desventaja; al perseguir la igualdad con sus hermanos monásticos intentando recuperar la ordenación bhikshuni tradicional, ésta las coloca de forma errónea en una posición inferior dentro de la organización monacal. Por ejemplo, una de las reglas que tendrían que aceptar establece que todas las monjas, “aun cuando tengan cien años de ordenadas”, deben mostrar deferencia en todo momento hacia el monje más joven; por lo que estas mujeres, en mi opinión, deberían de dejar de buscar restablecer este orden, y adoptar alguno de los nuevos ordenes.

La mujer en la Biblia, un arma de dos filos.

El tema de la mujer en la religión es muy delicado ya que involucra directamente a la política en cuestiones de discriminación. Jesús nunca quiso que la mujer fuera vista como algo inferior al hombre, su mensaje original fue en realidad liberador para la mujer, de hecho, entre los primeros cristianos hubo mujeres en posiciones de alta responsabilidad en las comunidades cristianas; el problema en si es que hay quienes, con Biblia en mano, dan inferioridad a la mujer y por eso se cree que las escrituras son la justificación de la discriminación, algo que se debe tener muy en cuenta es que la Biblia fue escrita por hombres en la época en que la mujer no tenia otro valor mas que el de ser ama de casa.

En varias religiones como en las Orientales y la Católica, las mujeres no pueden llegar a ser sacerdotes, sin embargo existen iglesias evangélicas en las cuales las mujeres si cumplen un papel mas protagónico.

Aunque muchos lo nieguen, otros sostienen que en la Biblia sigue habiendo citas donde la discriminación hacia la mujer esta a flor de piel, por eso investigamos sobre algunas citas y encontramos las siguientes:

Äl principio…Dios creó a Adán, le hizo imagen de Dios. Los creó varón y mujer¨ (Génesis 1: 1, 27; 5: 1-2).

¨Dios hizo una mujer y la trajo al hombre, y la hizo de su mismo cuerpo para que la amara. Cuando Adán supo que había sido tomada de él, dijo: esto ahora es hueso de mis huesos y carne de mi carne¨( Gen. 2:23).

Estas frases desmienten en su totalidad la supuesta discriminación de la Biblia hacia la mujer, la discriminación es humana, no espiritual. Sin embargo existen otras frases como las siguientes que te hacen dudar:

“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive: pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.” (Romanos 7: 2)

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas…” (1 Pedro 3: 1).

Las siguiente frase es sobre el derecho a la expresión:

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (1 Corintios 14: 34 & 35)

Como éstas, hay muchas frases en la santa Biblia, pero en ocasiones de limitan a exponer hechos sin indicar el criterio de Dios. En realidad, Dios detesta todo tipo de explotación y abuso (Éxodo 22:22; Deuteronomio 27:19; Isaías 10:1, 2). La Ley de Moisés condenaba la violación y la prostitución (Levítico 19:29; Deuteronomio 22:23-29), así como el adulterio, el cual sancionaba con la muerte a ambas partes (Levítico 20:10). Lejos de discriminar a la mujer, la elevaba y la protegía contra las vejaciones habituales en países vecinos. En efecto, la esposa hebrea capaz era muy respetada y valorada (Proverbios 31:10, 28-30). La culpa de que los israelitas no siguieran las leyes divinas y a veces denigraran a la población femenina la tenían ellos, no Dios (Deuteronomio 32:5). Al final, él juzgó a la nación y la castigó por su desobediencia.

Jesús siempre trató con respeto a las mujeres. Por ello, se negó a aplicarles las normas y costumbres discriminatorias de los fariseos, e incluso conversó con varias que no eran judías (Mateo 15:22-28; Juan 4:7-9). Asimismo, aceptó a unas cuantas como discípulas (Lucas 10:38-42). Además, con sus enseñanzas las protegió contra el abandono conyugal (Marcos 10:11, 12). E hizo algo que probablemente fuera el paso más revolucionario para su época: incluyó a mujeres en su círculo de amistades más allegadas (Lucas 8:1-3). Dado que Jesús es un fiel reflejo de las cualidades de Dios, manifestó que a los ojos del Creador ambos sexos tienen el mismo valor. De hecho, el don divino del espíritu santo lo recibieron por igual los primeros discípulos y discípulas (Hechos 2:1-4, 17, 18). De esta manera, fueron ungidos para ser reyes y sacerdotes con Cristo en el cielo. Cuando resucitan para cumplir con su cometido, deja de haber distinción de sexo (Gálatas 3:28). Es claro, que Jehová, el Autor de la Biblia, no discrimina a la mujer.

 ¿EL SACERDOCIO DE LA MUJER?

La cultura cristiana desde hace muchos años ha discriminado a la mujer así mismo ha violado sus derechos fundamentales (Derechos Humanos), prohibiéndole acceder al ministerio sacerdotal, discriminando por razón desexo. En la década de 1989 al 90 hubo una gran disminución de aproximadamente 16,500 sacerdotes, debido a no estar de acuerdo con la política Iglesia-Poder. (Martínez, Mayo 1992)

Actualmente éste tema ha sido tema de discusión entre las mujeres católicas en los últimos años, los medios masivos de comunicación, el cine, etc. han cuestionado y llevado a la pantalla de distintas formas ésta pregunta (comercial del canal Milenio, La historia de la papisa Juana en los años 855-858, etc.). Las mujeres que ya están ejerciendo muchas funciones en la iglesia han comenzado a reclamar el reconocimiento por parte de ésta.

Según el derecho Canónico de 1918 realizado por Benedicto XV a la mujer se le prohíbe: “Acceder a cargos eclesiásticos que conlleven poder de orden, el acceso al altar en celebraciones litúrgicas, que tenga la cabeza descubierta en el templo, Que sean ministros extraordinarios del bautismo si hay un hombre presente, Que participe en la causa beatificación y canonización de los Santos y Que administren los bienes parroquiales” (Iglesia Católica Romana, 1983). Éste derecho se modificó un poco con la llegada del papa Juan Pablo II, por ejemplo en los puntos como en el de la participación litúrgica, en la catequesis, en la pastoral, pero aún no pueden decir misa, celebrar la eucaristía y confesar (Funciones solo para sacerdotes).

La mujer actualmente se sigue creyendo que es inferior al hombre por motivos de sexo, un ejemplo que menciona Martínez es la referencia que hace el Cardenal Canadiense George Flahiff en donde la respuesta a la pregunta de que si la mujer podía o no llegar algún puesto en la Iglesia contesto que:

Cristo fue hombre y no mujer, Escogió a 12 hombre para que fuesen Apóstoles y a ninguna mujer, que S. Pablo declaró que las mujeres deben de estar calladas en la iglesia y por lo tanto no pueden ser ministro de la palabra, Que el hecho de que la mujer pecó primero en el paraíso no puede tener autoridad sobre el hombre y Que las mujeres se deben contentar con la suerte de la Virgen María y de otras mujeres que rodeaban a Jesús; que sean servidoras fieles y devotas”

Como resultado a todo esto para 1973 se creó una comisión que estudia la misión de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, pero condicionada a excluir la posibilidad de la Sagrada Ordenación de la Mujer. Por ello Bárbara Harris de Filadelfia fue electa y consagrada al episcopado y ejerce el cargo de sufragánea en la diócesis de Massachusetts en Estados Unidos, entre otras.

La mujer en la Biblia, un arma de dos filos.

 

El tema de la mujer en la religión es muy delicado ya que involucra directamente a la política en cuestiones de discriminación. Jesús nunca quiso que la mujer fuera vista como algo inferior al hombre, su mensaje original fue en realidad liberador para la mujer, de hecho, entre los primeros cristianos hubo mujeres en posiciones de alta responsabilidad en las comunidades cristianas; el problema en si es que hay quienes, con Biblia en mano, dan inferioridad a la mujer y por eso se cree que las escrituras son la justificación de la discriminación, algo que se debe tener muy en cuenta es que la Biblia fue escrita por hombres en la época en que la mujer no tenia otro valor mas que el de ser ama de casa.

En varias religiones como en las Orientales y la Católica, las mujeres no pueden llegar a ser sacerdotes, sin embargo existen iglesias evangélicas en las cuales las mujeres si cumplen un papel mas protagónico.

 

Aunque muchos lo nieguen, otros sostienen que en la Biblia sigue habiendo citas donde la discriminación hacia la mujer esta a flor de piel, por eso investigamos sobre algunas citas y encontramos las siguientes:

 

Äl principio…Dios creó a Adán, le hizo imagen de Dios. Los creó varón y mujer¨ (Génesis 1: 1, 27; 5: 1-2).

¨Dios hizo una mujer y la trajo al hombre, y la hizo de su mismo cuerpo para que la amara. Cuando Adán supo que había sido tomada de él, dijo: esto ahora es hueso de mis huesos y carne de mi carne¨( Gen. 2:23).

 

Estas frases desmienten en su totalidad la supuesta discriminación de la Biblia hacia la mujer, la discriminación es humana, no espiritual. Sin embargo existen otras frases como las siguientes que te hacen dudar:

“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive: pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.” (Romanos 7: 2)

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas…” (1 Pedro 3: 1).

 

Las siguiente frase es sobre el derecho a la expresión: 

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.” (1 Corintios 14: 34 & 35)

 

Como éstas, hay muchas frases en la santa Biblia, pero en ocasiones de limitan a exponer hechos sin indicar el criterio de Dios. En realidad, Dios detesta todo tipo de explotación y abuso (Éxodo 22:22; Deuteronomio 27:19; Isaías 10:1, 2). La Ley de Moisés condenaba la violación y la prostitución (Levítico 19:29; Deuteronomio 22:23-29), así como el adulterio, el cual sancionaba con la muerte a ambas partes (Levítico 20:10). Lejos de discriminar a la mujer, la elevaba y la protegía contra las vejaciones habituales en países vecinos. En efecto, la esposa hebrea capaz era muy respetada y valorada (Proverbios 31:10, 28-30). La culpa de que los israelitas no siguieran las leyes divinas y a veces denigraran a la población femenina la tenían ellos, no Dios (Deuteronomio 32:5). Al final, él juzgó a la nación y la castigó por su desobediencia.

 

Jesús siempre trató con respeto a las mujeres. Por ello, se negó a aplicarles las normas y costumbres discriminatorias de los fariseos, e incluso conversó con varias que no eran judías (Mateo 15:22-28; Juan 4:7-9). Asimismo, aceptó a unas cuantas como discípulas (Lucas 10:38-42). Además, con sus enseñanzas las protegió contra el abandono conyugal (Marcos 10:11, 12). E hizo algo que probablemente fuera el paso más revolucionario para su época: incluyó a mujeres en su círculo de amistades más allegadas (Lucas 8:1-3). Dado que Jesús es un fiel reflejo de las cualidades de Dios, manifestó que a los ojos del Creador ambos sexos tienen el mismo valor. De hecho, el don divino del espíritu santo lo recibieron por igual los primeros discípulos y discípulas (Hechos 2:1-4, 17, 18). De esta manera, fueron ungidos para ser reyes y sacerdotes con Cristo en el cielo. Cuando resucitan para cumplir con su cometido, deja de haber distinción de sexo (Gálatas 3:28). Es claro, que Jehová, el Autor de la Biblia, no discrimina a la mujer.

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